Animales con los que convivimos

Aparte de los animales que son utilizados y explotados en las granjas, en nuestra sociedad vivimos con otros animales que han sido domesticados hace millones de años y no tienen un hábitat natural. Esto pasa con la gran mayoría de perros y gatos que viven en las ciudades.

Hay personas humanas que deciden convivir con otros animales por diferentes razones: para que les hagan compañía, para que entretengan a las niñas y enseñarles a asumir responsabilidades, para que les guarden o protejan la casa, etc. Estas son razones en las que solo se tienen en cuenta los intereses propios y no los del otro animal.

Cuando personas veganas y antiespecistas deciden vivir con ellos, lo hacen porque piensan que de esta manera pueden ayudarles.

Vivir con animales de otras especies no es una decisión fácil y desde el punto de vista de la liberación animal y el abolicionismo incluso puede parecer contradictoria.

Elegir compartir nuestro hogar con ellos produce ciertos conflictos que no son fáciles de resolver.

Muchas personas humanas que creen y luchan por la liberación animal desde una perspectiva abolicionista deciden vivir con animales por las circunstancias en las que estos se encuentran en las ciudades.

Las perreras y albergues están llenos de gatas y perras abandonadas. En las perreras al cabo de algún tiempo si no han sido adoptadas son sacrificadas para tener más espacio para los siguientes. Los albergues tratan de evitar estas acciones, aunque las condiciones en las que se encuentran tampoco son las más idóneas.

Las ciudades son lugares bastante peligrosos para ellos  y cuando algunos se adaptan y logran sobrevivir, principalmente en el caso de los gatos, los ayuntamientos realizan campañas de descolonización y “desinfección” que consisten en envenenarles o capturarles para matarles después o utilizarles para experimentos y así “limpiar” la zona.

Ante estas circunstancias es lógico que algunas personas decidan compartir su vida y su hogar con estos animales, pensando que van a estar mejor con ellas que en cualquiera de esos lugares.

Abandonando el prejuicio del especismo y considerando sus intereses y necesidades al mismo nivel que las nuestras, vivir con animales de otras especies suscita ciertos dilemas que no son fáciles de resolver.

La libertad

Vivir con otras especies animales, en la mayoría de los casos, supone encerrarlas en un piso, del cual solo pueden salir cuando nosotras lo decidamos. Es cierto que en nuestras casas van a estar a salvo de la mayoría de los peligros de la ciudad, van a tener cuidados médicos si los necesitan, juegos, cariño, atención y no les va a faltar comida. A pesar de esto, siempre surge la duda;

¿Es más importante vivir en libertad o protegida y con un relativo bienestar? ¿Qué es lo que los demás animales prefieren en verdad?

Es difícil contestar a estas preguntas. Quizá en la teoría se puede tener muy claro, pero puede resultar bastante difícil llevarlo a la práctica viendo como malviven y mueren los demás animales en las ciudades.

La alimentación

Las peronas veganas que con viven con animales, por una simple cuestión de congruencia deberían alimentarles con piensos veganos que no conllevaran la explotación y muerte de otros animales, no hacerlo así sería especista, ya que se anteponen los intereses del perro o de la gata al que están alimentando al de los animales que se han asesinado para elaborar ese pienso.

Actualmente existen dos marcas de piensos veganos para perros y gatos y, aunque son de gama alta*, desgraciadamente esto no es suficiente. Estos piensos no están especializados para que animales con enfermedades concretas puedan consumirlos sin problemas. Como por ejemplo enfermedades urinarias, estomacales, etc.

Cuando ya se convive con un animal no humano y enferma y necesita otro tipo de alimentación en la que no hay alternativas veganas ¿Qué hacemos? ¿Dejamos morir a nuestra compañera o le alimentamos con otros animales pagando la explotación animal?

La esterilización

Es otra de las difíciles decisiones a tomar cuando convivimos con un animal no humano. Como ya hemos explicado antes, vivir con animales conlleva una gran responsabilidad e importantes decisiones. Si damos por hecho que gatos, perros y algunos otros animales, que han sido domesticados y están acostumbrados a vivir en casa, dependen en su gran medida de nosotras, al  dejarles reproducirse naturalmente agrandaríamos “nuestras familias” quizá hasta limites insostenibles, ya que en una camada pueden nacer hasta siete crías. Si  tenemos en cuenta que las perreras y albergues están llenos de animales encerrados sin un hábitat natural para ellos, la reproducción natural de estos animales conllevaría, que este problema (que es un problema de individuos concretos) fuera cada vez más grande.

Es injusto decidir por ellos, someterlos a una operación y quitarles sus instintos, también es injusto no dejarles satisfacer sus instintos de reproducción cuando lo sienten de manera muy intensa. El no permitirles que se reproduzcan cuando aún tienen esos instintos puede producirles enfermedades como el cáncer por el aumento  de hormonas. Y también es injusto que haya animales en un mundo donde no pueden ser libres, donde son tratados como objetos y no se tienen en cuenta sus intereses, un mundo en el que va a ser muy difícil que puedan disfrutar de una vida digna.

Otra vez el dilema ¿Quiénes somos para decidir por ellos? ¿Libertad o protección?

Adoptar a pesar de esto o dejarlos en paz, a su suerte, porque no somos diosas ni queremos jugar a serlo y no podemos protegerlos, o como opción intermedia buscarles lugares un poco más adaptados en libertad o semi libertad, donde su vida sea un poco más fácil y segura. Todas pueden ser opciones validas y discutibles. Desde esta web no tenemos la solución.

Que cada una reflexione y decida, siempre teniendo en cuenta que los animales son individuos con capacidad de sentir e interés por vivir su vida de la mejor manera posible al igual que nosotros.

*Los piensos de gama alta son aquellos que sus componentes son de alta calidad con menos conservantes artificiales.

NOTA: Muchas personas se refieren con la palabra mascotas a los animales que viven en nuestras casas. Nosotras no queremos utilizar ese término ya que llamar le así le quita la categoría de individuo con personalidad e intereses propios. Ningún animal es una mascota porque no son cosas ni juguetes.

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