Huevos

¿Qué son?

Los huevos que habitualmente comemos, son los óvulos de gallina  no fecundados.

El proceso de formación del huevo ocurre exista o no fecundación. Si el huevo está fecundado, la gallina se pone clueca y empieza a anidar los huevos por un periodo de unos 21 días.

La ovulación se produce a través de un mecanismo neurohormonal y empieza a través de un estímulo ocular, un estímulo luminoso.

Las gallinas jóvenes suelen poner un  huevo por día más o menos y van disminuyendo la frecuencia  con los años.

Las gallinas utilizadas para la producción de huevos

Son aves que viven en grupo,  han perdido la facultad de vuelo debido a la selección artificial del ser humano. Su esperanza media de vida es de 10-15 años en un ambiente natural.

Son animales sensibles, inteligentes y muy sociables, les gusta pasar el día limpiándose y acicalando sus plumas, picoteando, tomando el sol o dándose baños de arena.

En libertad, las gallinas y los pollos establecen complejas jerarquías sociales, interactúan reconociéndose entre ellas, siendo incluso capaces de aprender comportamientos o trucos nuevos, viendo el éxito o fracaso de los miembros de la comunidad. Cada ave tiene un lugar dentro de su grupo. A la hora de aprender a hacer una tarea siguen las instrucciones del miembro dominante.  Las gallinas emiten además varios tipos de vocalizaciones que advierten a las demás  la presencia de depredadores, comida, peligro, etc.

Las gallinas como el resto de animales, quieren y protegen a sus pequeñas, incluso cuando estos están dentro del huevo, las gallinas emiten ruidos a los que contestan sus pollitos. Prefieren tener nidos privados en áreas protegidas y alejadas de los depredadores.

La vida de la gallina en la explotación industrial

Según datos proporcionados por el Ministerio de Medio Ámbiente  y Medio Rural Marino (MARM) en el año 2010,  había en España 44 millones de gallinas destinadas a la producción de huevos que estaban  alojadas en 1370 granjas de producción de huevos registradas.

El 95.7% de las aves están en granjas de gallinas en jaulas, el 2.4% son gallinas camperas y el 1.7% son gallinas de suelo.

Las gallinas ponedoras viven en jaulas compartidas. Hasta 2012, sus condiciones en España se regían por las normas mínimas de protección establecidas en el Real Decreto 3/2001 del 11 de Enero. Según esta legislación, cada gallina disponía de entre 550 y 750 centímetros cuadrados de espacio (más o menos la superficie de un folio).

El espacio del comedero asignado a cada gallina era de 10 cm

En el llamado” sistema de cría en jaulas de batería”, hasta 90.000 gallinas enjauladas pueden ser abarrotadas en un galpón sin ventanas, apilándose las jaulas entre 4 y 5 niveles.

El espacio es tan pequeño que las gallinas no podían estirar sus alas, caminar, ni picotear el suelo.

A los pocos días de nacer las gallinas sufren la mutilación del pico, para que en la vida de hacinamiento no se hieran o devoren a sus compañeras.

Según palabras textuales del manual de producción avícola “esta mutilación se debe realizar de forma rápida, para eso se utiliza una máquina despicadora, con la navaja caliente, que generalmente corta la parte superior como la inferior del pico”.

Este procedimiento provoca un intenso dolor que dura varias semanas porque se cortan: hueso, cartílago, vasos sanguíneos y tejidos blandos.

La razón por la que se utiliza la navaja caliente es para detener el sangrado del corte.

Estas gallinas utilizadas para la producción intensiva de huevos no verán la luz del sol y tampoco conocerán la oscuridad necesaria para su descanso, pues la iluminación artificial contínua las estimula a poner más huevos, alterando su ciclo biológico, algo que lleva a muchas gallinas a enfermar.

En la mayoría de estas explotaciones también se provoca “la muda forzada” de las gallinas cuando su ritmo de producción de huevos desciende: se les deja a oscuras sin comer ni beber durante 2 semanas, haciendo que muden  o cambien las plumas y pierdan una cuarta parte de su peso normal, lo que altera sus ciclos biológicos y hace que empiece otro nuevo ciclo de puesta de huevos para alargar la productividad y vida útil de estos animales. Aproximadamente el 10% de las gallinas mueren durante este tiempo por hambre y deshidratación.

Otra consecuencia del encierro en las jaulas es la malformación de sus garras, que crecen largas o torcidas. Además, la cuesta inclinada del alambre del suelo causa  dolor en sus patas.

Muchas de ellas también sufren osteoporosis debido al gran debilitamiento de los huesos, por la gran demanda de calcio para la formación de la cascara del huevo, que agota los almacenes naturales en el cuerpo de la gallina.

Otro problema derivado de obligarlas a poner más huevos de lo natural, es el desarrollo de tumores malignos del oviducto (Trompas de Falopio).

Una gallina media pone cerca de 300 huevos al año, algunas alcanzan hasta los 330,  en el número  de huevos puestos al año influyen la alimentación, la luz recibida y la raza de la gallina.  A partir de los 6 meses de edad es cuando estos animales empiezan a poner huevos, siendo su periodo más fuerte durante los dos primeros años de vida.

Después de uno o dos años  intensos  de vida en el que solo han podido poner huevos, las gallinas se envían a la matanza. Son transportadas en camiones, encerradas en cajas de plástico apiladas, normalmente con unos 25cm cuadrados para cada una de ellas. El transporte les hace sentir un gran estrés psicológico debido a la temperatura, las vibraciones, el impacto de la carretera….Además,  la industria avícola recomienda hacer restricciones de alimento de 6-12 horas antes del transporte y este puede durar hasta 24 horas. Muchas de ellas mueren en el trayecto y las que sobreviven son llevadas al área de aturdimiento por medio de lonas o plásticos. Allí son asesinadas de distintas maneras: con un punzón eléctrico (rompiendo la vena carótida común y la vena yugular);  por degüello interno (se corta la vena yugular y la arteria carótida en la cavidad bucal con una tijera); degüello externo (se realiza el corte al lado del cuello, bajo las orejas); o asfixia en atmosfera controlada (en una habitación hermética se introducen las aves y el oxígeno es sustituido por una mezcla de nitrógeno y argón). Después son colgadas por las patas en unas máquinas con ganchos que las atrapan. Finalmente sus cuerpos serán desangrados y después escaldados para aflojar la inserción de las plumas en los folículos y facilitar el posterior desplumado.

Estas gallinas serán utilizadas para hacer caldos de pollo, piensos y carne de baja calidad.

Otras víctimas

Los pollos machos son otras de las víctimas del consumo de huevos.

Para mantener la producción de huevos es preciso que una parte de estos sí que sean fecundados, de modo que haya gallinas que pongan más huevos.

Las gallinas destinadas a la reproducción son las que están en contacto con los gallos para que pongan los huevos fecundados. Estos son llevados a incubadoras artificiales, impidiendo  a la gallina que los empolle. Los pollitos rompen el cascarón en las incubadoras entre miles de huevos y, nada más nacer, unos operarios denominados sexadores, se encargan de determinar el sexo del pollito seleccionando las hembras  para continuar con la producción.  Los machos son arrojados en contenedores o sacos donde se amontonan unos sobre otros y mueren aplastados o asfixiados, ya que  no son económicamente rentables, no ponen huevos ni engordan lo suficiente para ser utilizados en la industria cárnica (los pollos criados para carne son de la raza broiler, ya manipulados genéticamente para engordar rápidamente).

Tipos de explotación

La explotación de cría convencional

A día de hoy, numerosas explotaciones mantienen las condiciones que hemos explicado arriba, aunque en 1999 la Unión Europea promulgó una nueva normativa de bienestar animal que prohibía las jaulas en batería.

El 1 de enero de 2012 se cumplió el plazo de adaptación. Desde esa fecha, las explotaciones están obligadas a regirse por la normativa europea establecida en la Directiva 1999/74/CE. Según ésta, cada gallina debe disponer de al menos 750 cm2, de los cuales 600 deben ser área usable. También obliga a proporcionarles un bebedero adecuado y una yacija, ampliar la longitud de los comederos y separar cada hilera de jaulas con un pasillo de 90 cm. Las jaulas deben ser unos centímetros más altas e incluir elementos que permitan picotear y escarbar, además de percha, (que es la posición natural de la gallina para dormir).

A pesar de que el plazo es improrrogable, aún son muchas las explotaciones en el estado español que no se han adaptado a la legislación, suponiendo la apertura de un expediente. Aunque la modificación suponga un considerable coste para los granjeros y un encarecimiento del producto (se estima que el precio de los huevos ha aumentado casi un 50%) la diferencia para los individuos explotados es mínima. El espacio mínimo del que disponen sigue siendo aproximadamente el tamaño de un folio, y continúan siendo privadas de su libertad y utilizados como recursos.

La explotación de cría ecológica o huevos de granja

Se consideran explotaciones de cría “ecológica” de aves aquellas que cumplen con las condiciones señaladas por el reglamento (CEE) 2092/91 del Consejo de la Unión Europea.

En este tipo de explotaciones, las gallinas ponedoras tienen asignadas para vivir una superficie de 6 metros cuadrados en zona cubierta  y 4 metros cuadrados al aire libre.

Aunque estas aves tienen una mayor libertad de movimiento  que en las explotaciones convencionales, siguen privadas de sus intereses como vivir en libertad, establecer relaciones sociales conforme a sus necesidades como especie, tener hijas, etc.

Fuentes:

www.granjasdeesclavos.com/gallinas

www.autosuficiencia.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=480

www.actualidadavipecuaria.com/noticias/espana-encabeza-el-censo-de-ponedoras-de-la.html

www.wikipedia.org

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