Razas de perros y gatos

El perro es una subespecie del lobo, y se trata de un animal domesticado, no salvaje.

Recientes estudios indican que los perros comenzaron a domesticarse hace unos 15.000 años en China.

La cría intensiva durante los últimos 500 años es el factor que explica la abundante diversidad de razas que conocemos actualmente, así como las diferencias físicas (tamaño, pelaje, constitución, etc.) existentes entre ejemplares de razas distintas, hasta el punto de que podría pensarse que se trata de miembras de especies animales distintas.

Los grupos de perros más antiguos, que son los más similares a sus ancestras lobas, son principalmente las razas asiáticas y africanas. Todxs lxs demás descienden de estas 14 razas, según estudios genéticos recientes.

La existencia de concursos de belleza exige la creación de estándares en las razas definiendo los patrones que éstas deben presentar, dando lugar a individuos con ciertas características físicas que en la mayoría de los casos han ido en deterioro de la salud animal.

Los estándares de raza en casi ningún caso piden exámenes de salud, solo tienen en cuenta las características físicas de estos animales. A lo largo de los años se han ido seleccionando individuos con unas determinadas características que se adaptan a estos estándares. Esto tiene dos consecuencias:

– Por un lado, los animales que nacen sin esas características físicas son asesinados en cuanto se detecta esa “anomalía”, normalmente cuando aún son cachorros, sin importar si tienen buena salud o no. El hecho de que, por ejemplo, tengan un color que no entra en los estándares de su raza, les supone la muerte (ya que a las criadoras no les interesa mantener a un individuo que no les va a producir ningún beneficio) Algunas criadoras regalan a estos individuos.

– La segunda consecuencia es la pérdida de variabilidad genética. Esto quiere decir que, al seleccionar animales basándose en unas pocas características, se selecciona a muy pocos individuos, lo que a su vez conlleva otros problemas.

La pérdida de variabilidad genética da como resultado que algunas razas que están representadas por miles de individuos tengan una cantidad de genes equivalente a 50 individuos. Estas son razas condenadas a morir, puesto que la falta de genes conllevará a la endogamia para mantener a esa raza. La endogamia (reproducción entre hermanos, padres e hijas, madres e hijos, abuelos y nietas, etc.) es una práctica por desgracia habitual en algunos criaderos, ya que para seleccionar algunas características es muy útil, siendo algo completamente contraproducente. La endogamia produce depresión del sistema inmunológico, infertilidad, y un menor desarrollo mental en muchos descendientes, con lo cual a la larga son individuos mucho más vulnerables.

Por otro lado, la escasa variabilidad genética ha dado lugar a la existencia de las llamadas “enfermedades de raza”. La gente que acude a una tienda o a un criadero a comprar a un perro de raza, no está comprando ni mucho menos a un individuo sano y feliz. Cada raza tiene un largo listado de enfermedades asociadas.

Está demostrado que los perros mestizos disfrutan de una mejor salud y una vida más longeva. Si se informara a la sociedad sobre esto ¿cuántas personas acudirían a una tienda a comprar a un animal con defectos congénitos pudiendo acudir a una perrera a adoptar a un perra mestiza que gozará de una mejor salud, estadísticamente hablando?

A continuación, una enumeración de las enfermedades asociadas a algunas de las razas más comunes, y el sufrimiento y consecuencias que esto tendrá para el individuo y para su familia:

Bull dog inglés, francés y pug o carlino: problemas respiratorios, digestivos, alergias, problemas oculares, articulares y, en muchos individuos, discapacidad mental. Los problemas respiratorios son latentes en casi todos los individuos: los vemos a diario con ronquidos y dificultades respiratorias, que son realmente angustiosos para el individuo que las sufre, pudiéndose producir en situaciones de estrés el colapso de su tráquea (ya que su paladar se introduce tanto en su garganta que les impide respirar) Y todo para conseguir su “estética” cara plana.

Bóxer: presentan enfermedades articulares, de piel, respiratorias, y son propensos a padecer una amplia variedad de tumores, generalmente de carácter maligno y en ocasiones situados en el cerebro. Es por todos conocido el horror del cáncer, y convivir con un animal que lo padece supone mucho sufrimiento para el individuo y la familia. En los mejores casos se podrá tratar con cirugía o quimioterapia a cambio de una buena suma de dinero, pero en otros casos ni siquiera habrá tratamiento.

Pastor alemán: problemas articulares (la famosa displasia de cadera), problemas digestivos, predisposición a ciertos tumores, etc. La displasia de cadera según los estándares de la raza es casi imprescindible en un perro de concurso, ya que el estándar exige que la grupa esté caída, por lo tanto estas perras sufren graves dolores y a la larga necesitarán de una cirugía para poder seguir caminando (muy costosa económicamente, y que sólo se puede realizar a ciertos individuos. En otros está tan degenerado que es imposible) Si no se puede operar, deberán vivir con tratamientos antiinflamatorios y protectores del cartílago de por vida (de un elevado importe económico). Actualmente, los pastores alemanes que utiliza la policía u otros organismos para trabajo no siguen esta características de raza debido a los problemas en su salud que les provocan. Esto no significa que estas entidades sean la solución para la raza, ya que a ellas no les importa la salud de los individuos, sino que les sean útiles durante el mayor tiempo posible.

Cavalier king spaniel: sufren una enfermedad neurológica, que es degenerativa y no tiene operación. Se estima que lo padecen un tercio de los individuos de esta raza, y esto disminuye su esperanza de vida a no más de 4-6 años, según el individuo y el aguante de su familia. Esta enfermedad les produce graves dolores de cabeza porque su cerebro ocupa más espacio que su cráneo. A parte de esto, algunos individuos sufren una enfermedad cardiaca.

Yorkshire terrier: son propensos a sufrir enfermedades neurológicas, articulares y dentales.

Caniche: sufren enfermedades cardiacas, de piel y son propensos a ciertos tumores.

West island withe terrier: sufren muchas enfermedades de piel, que pueden condenarles a sufrir terribles picores y heridas durante toda su vida.

Labrador: son más susceptibles de padecer enfermedades de piel, como alergias, y problemas digestivos.

Golden retriever: se ha observado una mayor propensión a padecer tumores de piel y alergias.

Cocker: vemos a menudo cockers con problemas del sistema nervioso (como epilepsia), problemas digestivos, aparte de ser una de las razas con mayor predisposición a padecer tumores.

El hecho de que socialmente esté bien visto convivir con un perro de raza es el fruto de una ignorancia social, que hace que se exijan animales que no son más que una caricatura de lo que algún día fueron razas. Hace 500 años, cuando comenzaron a seleccionarse razas, se hacía en función de su adaptabilidad a un territorio o a la tarea que les estaba encomendada. Actualmente, su selección sólo se ajusta a la exageración de sus características de hace cientos de años: si una perra era un poco achatado, ahora presenta su nariz entre los dos ojos y una cara completamente plana. Esto no aporta ningún beneficio a su salud y, por el contrario, les supone muchos problemas que le impedirán desarrollar su vida con normalidad y estarán reduciendo su esperanza de vida.

Todos estos problemas de los que se ha hablado están referidos a criaderos legales. Por otro lado están los criaderos ilegales, en los que las condiciones de vida de los reproductores son horribles y donde las características genéticas no están controladas. Los individuos que nacen allí tienen muchos más problemas y poseen genes con graves enfermedades. Estos criaderos falsifican los pedigríes y permiten así que estos genes se introduzcan en las razas y se perpetúen.

Cuando compramos animales los convertimos en objetos  que cambiamos por dinero. La vida de alguien, da igual si es animal humano o no, no debería ser vendida ni comprada. Cada vez que acudes a una tienda a comprar a un animal, estás pagando para que esta industria se perpetúe, en muchos casos sin saber si proviene de criadores legales o ilegales. Aunque la legalidad en este caso, como hemos mostrado arriba, da igual porque permite el nacimiento y reproducción de individuos enfermos.

Si realmente quieres ayudar a un animal y compartir con él tu vida, adóptalo. Hay miles de perras y gatas en perreras y protectoras esperando encontrar una familia.

Esto que hemos concretado en razas de perros ocurre muy similar en razas de gatos, pero por suerte o por desgracia las razas de gatos provienen de algunos años menos que las de perros y las enfermedades no son tan graves, aunque algunas razas como los persas sufren trastornos respiratorios similares a los Bull dogs por su achatamiento de la cara, y problemas de quistes en el riñón (enfermedad congénita que sufre esta raza).

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